Las prácticas de respiración son seguras para la mayoría de las personas y se han usado durante miles de años. Pero hay condiciones en las que cualquier cambio en la respiración requiere la supervisión de un médico.
Consulta a un médico antes de empezar si tienes:
- Enfermedades cardiovasculares (hipertensión, arritmia, cardiopatía isquémica, insuficiencia cardíaca)
- Enfermedades pulmonares crónicas (asma, EPOC, bronquitis en fase aguda)
- Epilepsia o trastornos convulsivos
- Lesiones o cirugías recientes (especialmente de tórax, abdomen o cabeza)
- Embarazo (especialmente el primer y el tercer trimestre)
- Trastornos mentales en fase aguda (trastorno de pánico, TEPT, psicosis)
- Glaucoma o desprendimiento de retina
Las técnicas con retención de la respiración e hiperventilación (kapalabhati, holotrópica, Wim Hof) no se recomiendan con estas condiciones. Si tienes dudas – empieza con prácticas suaves (4-7-8, respiración coherente) o consulta a un médico.
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